Hace tiempo que el mundo vive una situación, que podríamos denominar, curiosa. Con la explosión de la burbuja de las hipotecas “basura”, vemos como el gobierno de los Estados Unidos ha decidido intervenir las finanzas norteamericanas a base de nacionalizaciones.
Sin embargo en el otro extremo del mundo, observamos como la China comunista inspirada por los principios de Mao, practica un capitalismo salvaje, recogido en un vertiginoso crecimiento económico.
Sin lugar a dudas la crisis financiera mundial, ha transmitido varios mensajes tanto a entidades supranacionales como la Unión Europea, como a los gobiernos nacionales como a los ciudadanos. Los años de bonanza y del “dinero loco” o como muchos decían de “tirar de tarjeta” se han acabado.
Muchos economistas, expertos de renombrado prestigio aseguran que vamos a asistir a un cambio de modelo económico. Yo no lo creo. Con la crisis monetaria de los años 90 se dijo exactamente lo mismo y no hubo tal cambio de modelo, aunque si aparecieron nuevos fenómenos y nuevos instrumentos, como el Euro, el cual fue un intento de atajar dichas crisis monetarias. El tiempo parece que le está dando la razón.
Ahora con la crisis financiera, creo que se optará por algo parecido, es decir, no un cambio de modelo pero si un cambio en las reglas del juego que vaya orientado a un mayor control por parte del Estado ¿es esto una vuelta a viejos patrones intervencionistas? Quizá, aunque no podría asegurarlo.
A nivel más micro, los ciudadanos deben de replantear seriamente sus patrones de comportamiento. Los año en los que uno podía pagar una hipoteca con un sueldo bajo van a dejar de existir. El dinero ya no es tan barato y ahora cada vez resulta más difícil vivir a crédito, lo que ha hecho que muchos ciudadanos se empiecen a plantear que el ahorro es necesario para poder sobrevivir en épocas de crisis. (¿Nadie nunca advirtió porqué el Estado ahorraba tanto?)
Sin duda, cuando vivimos un proceso de desaparición del ideal de “Estado clásico”, es ahora cuando aparece con más fuerza. Sin duda vivimos en un mundo al revés.
¿Qué será lo próximo?




