Todo libro o texto escrito en lengua persa empieza de la siguiente manera:
“En el nombre de Dios, el presente y el misericordioso”.
Siempre me ha parecido curiosa manera de empezar un texto, aunque viniendo de un país como Irán no sorprende.
Desde principios del mes de octubre llevo observando como de nuevo el país de los persas adquiere gran protagonismo en la esfera internacional.
En un contexto de crisis económica y de tensiones sociales como la que está viviendo especialmente Europa y Estados Unidos desempolvar a un enemigo exterior para distraer la atención de lo verdaderamente importante siempre viene bien. Además al gobierno de Ahmadineyad le conviene de nuevo generar tensión pues de esta manera también alivia la presión y las divisiones internas que su gobierno y los líderes religiosos mantienen.
Como expuse en mi tesina, titulada “Irán, potencia hegemónica en Oriente Medio”, Irán necesita a Estados Unidos como Estados Unidos necesita a Irán, pero las razones de esa interdependencia mutua han variado. Si bien, anteriormente Estados Unidos necesitaba a Irán para poder culminar con éxito sus misiones en Iraq y Afganistán, ahora Necesita a Irán para generar un clima de tensión que beneficie a Obama para su reelección en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Pero hay algo que ha cambiado y que Estados Unidos ha aprendido con el tiempo. Después de los errores de Iraq y Afganistán y del giro en política exterior de la administración Obama, EEUU no le puede declarar la guerra a Irán de forma unilateral. ¿Entonces cómo EEUU ejerce presión? La respuesta es Israel. Es decir no usa su poderío militar usa el poder que tiene sobre sus estructuras en Oriente Medio y la más cercana y mejor preparada es Israel.
Mientras tanto Ahmadineyad ve como día a día Iraq se estabiliza y que el poder Chií cobra más fuerza en la región y observa como Siria se desploma como si de un castillo de naipes se tratara, hecho que beneficia a Irán en aras de conseguir hegemonía en la región. Este hecho se suma a lo que Barry Buzan llamo “Complejo de seguridad”. Irán ha sabido generar un cinturón de desconfianza en torno al programa nuclear iraní, lo que le ha servido para que las amenazas de “países enemigos” se queden solo en eso, en amenazas. A todo esto hay que sumarle una pata más en su poder exterior: Hezbolá, que sigue latente, pero no dormido.
Por tanto y a modo de resumen vemos como ambos actores están usando estrategias parecidas en sus relaciones de poder, además los gobiernos de Estados Unidos e Irán no atraviesan un buen momento internamente y necesitan generar un clima que sea capaz de distraer la atención de otros temas más espinosos.
Veremos con el tiempo como el clima de tensión aumenta entre ambos, pero no creo que “llegue la sangre al río”. Lo que está sucediendo es simplemente una llamada de atención para recordarse el uno al otro de que existen y de que ¿se necesitan?
Un saludo.
Gerardo.
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El contrapeso entre Estados Unidos e Irán va a servir al menos belicoso Obama para sostener una guerra fría que todo gobierno de EE.UU. -desde la Segunda Guerra Mundial- necesita.